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Menuda fiesta montamos
Me llamo María y tuve mi primera relación un poco tarde. Fue con una de mis mejores amigas.
Todo empezó cuando yo tenía 17 años. Yo no sabía que me atraían tanto las chicas de mi mismo sexo, hasta que un día lo probé con una chica y me empezó a gustar hacerlo con ellas.
Un día quedé con mis amigas para celebrar el cumpleaños de mi amiga Teresa aprovechando que los padres de Cristina no estaban en su casa para celebrar la fiesta allí. Era un Miércoles por la noche y al día siguiente no teníamos clase porque había huelga de profesores. Estábamos hablando de los chicos que nos gustaban y a una de nosotras se nos ocurrió llamar a varios chicos y decirles que vinieran a la casa para celebrar con nosotras la fiesta.
Ellos llegaron sobre las once de la noche. Entraron gritando a la casa. Llevaban una caja de cervezas y frutos secos para que nos los comiéramos mientras veíamos la película que habían traido (Romeo y Julieta).
Mientras veíamos la película comenzaron a meternos mano. Habían venido a hacer el amor con nosotras. A mitad de película querían que me fuese con uno de ellos a la habitación de los padres de Cristina. Cuando entramos al cuarto, él me tiró en la cama y se abalanzó sobre mí. Se sentó encima mía y me metió las manos por debajo de la camiseta.
- Vamos demasiado rápido -dije yo. - ¡Tú cállate! - Para ya. - No quiero.
De un empujón, lo tiré al suelo, salí de la habitación corriendo hasta que llegué al comedor donde estaban todos, me senté y le comenté a mis amigas lo que había pasado en la habitación con Juan. Cristina se levantó y, de repente, le dijo a los chicos que se fueran de su casa. Ellos no querían irse de la casa y ella les amenazó con llamar a la policía inmediatamente. Salieron de la casa dando patadas a todo y amenazándonos.
Cuando terminamos de ver la película, pusimos la tele y, al ver que no echaban nada, la quitamos. Empezamos a hablar de nuestras cosas y de lo cerdos que eran los chicos, que estaban obsesinados con el sexo. A una de nosotras se le ocurrió preguntar si alguna lo habíamos hecho con una chica. Todas contestamos que no. Yo dije que eso de hacerlo con una chica podía ser divertido ya que sabíamos lo que nos gustaba a las chicas.
- Podríamos probar -dijo Cristina. - No sé. Me sentiría un poco rara haciéndolo con una chica -respondió Trini. - No pasaría nada. Somos buenas amigas. Quedará entre nosotras y nadie lo contará. - ¿Estás segura? - ¿Por qué no lo juramos todas? - Es verdad.
Cuando terminamos de jurarlo una a una, decidimos quién lo haría con quién, pero yo dije que sería mejor prabar entre todas porque así sabríamos quién conocía mejor nuetros gustos.
Yo comencé con Cristina porque era mi mejor amiga. Nos tumbamos en la alfombra, le quité la camiseta que llevaba puesta y le di varios besos en la espalda. Seguí subiendo por la espalda hasta que llegué al cuello. Ella se quitó la falda poco a poco. Le pasé la mano por la pierna suavemente, subiendo hacia el muslo. Cuando llegué a sus braguitas le metí la mano y le moví los dedos en círculo por encima de ellas. Mientras, ella me quitaba mi camiseta. Cuando noté que empezaba a estar húmeda, le metí la mano entre las braguitas y saqué un vibrador que llevaba en el bolso. Le metí la puntita y lo moví lentamente en círculo. Ella me quitó los pantalones como pudo y me lamió el coño por encima de las bragas.
Mi amiga Trini estaba con Jeni. Jeni le cogió sus grandes pechos a Trini y se los besó muchas veces, mientras Trini le hacía suaves masajes en su conchita , Jeni le lamia las tetas a Trini , de pues continuo bajando hacia su vagina pasando por el ombligo. Al llegar a su coño peludo le metió varios dedos, después se los sacó y empezó a chuparle la vagina. Sacó la lengua y se la clavó en el coño mientras le metía dos dedos por el culo. Trini cogió el vibrador que nosotras estábamos usando y se lo metió entero. Jeni soltó un grito de placer. Trini soltó el vibrador y le chupó la conchita. Jeni se levantó, se tumbó encima de ella y le puso su vagina encima, y así comenzaron a restregarse la una contra la otra.
-Aahhh, aaahhh, más rapido -comentó Trini. -Así te gusta, cariño mío -respondió Jeni.
A Trini y a Jeni les llegó su orgasmo demasiado pronto y no pudieron difrutar todo lo posible, al contrario que nosotras dos, que duramos un poco más.
Cristina me quitó las bragas, chupó sus dedos y me los metió en mi coño, llegando a tocar mi clítoris. Después me lo chupó y lamió rápidamente. Yo le quité sus braguitas, cogí el vibrador de nuevo y seguí haciendo lo mismo pero metiéndoselo mucho más.
- Podríamos probar lo que están haciendo ellas -le comenté yo. - Vale, parece muy excitante y divertido.
Yo me puse a cuatro patas y ella se sentó sobre mi espalda y comenzó a restregarme su coño por la espalda. Yo notaba que ella se estaba excitando mucho. Se levantó y me dijo que sería mejor que restregásemos nuestras cochitas juntas, que así sería doble placer. Y así lo hicimos. Ella se tumbó sobre mí, poniendo su conchita sobre la mía, y empezó a empujar con los pies para restregarse más rápido sobre mí. Al rato nos llegó el orgasmo. Yo estaba muy excitada, igual que mi amiga.
Cuando terminamos todas, nos sentamos en la mesa del comedor para hablar de la experiencia que habíamos tenido. A todas nos gustó mucho y dijimos que había que repetirlo otra vez más.
Nada más acabar de decir esto, comentó Cristina que hiciéramos una cama redonda, que sería más divertido y emocionante. Dicho y hecho, nos volvimos a tumbar en la alfombra y yo me quedé con Jeni.
Ella cogió una botella de cerveza vacía, le hizo un agujero , la chupó y se arrimó a mí para metérmela por el culo mientras ella me chupaba el coño. Yo le agarré sus pequeñas tetas fuertemente. Trini y Cristina estaban haciendo el 69 pero una le estaba metiendo el consolador y la otra se había enrollado sus bragas en un dedo y se las restregaba por la raja de su coño.
De repente miramos la hora y eran la una de la madrugada. Trini y Jeni se tenían que ir rapidamente porque debían de llegar a su casa a la una y cuarto. Nos dejaron a medias a las dos.
- ¿Ahora qué hacemos? -comenté. - Yo creo que deberíamos seguir nosotras dos. - Es verdad.
Y así lo hicimos. Pero esta vez nos fuimos a su cama porque sería más cómodo. Cuando llegamos a la habitación, me senté encima de la cama y ella se puso a mis pies para chuparme el coño. Yo abrí las piernas para facilitarle la labor. Ella metió su pequeña cabeza entre mis piernas y comenzó a chuparme la conchita. Yo me tumbé en la cama porque sentía un placer inimaginable. Ella se levantó y se arrodilló encima de mi cabeza para que yo comenzara mi tarea. Y así fue. Le metí varios dedos y ella comenzó a saltar. No me dio tiempo a hacer nada cuando se tumbó encima mía y me abrazó fuertemente. Comenzamos a revolcarnos sobre la cama rozando nuestras cochitas. De repente ella alargó un brazo a la mesita y sacó un objeto que parecía un consolador. Se lo metió por el coño y todavía quedaba un trozo.
- Ese trozo que sobra es para tí.
Yo me abrí de piernas y me lo metí. Estábamos las dos con el consolador metido por el coño, las dos empujábamos fuerte una contra la otra. Cuando estábamos a la mitad escuchamos la puerta, nos pusimos el albornoz y bajamos a ver quién era. Sorprendidas, vimos que era Rubén, el vecino. Le abrimos la puerta y preguntamos qué quería. Nos dijo que nos había visto por la ventana. En otro instante le habríamos dicho que se fuera pero estábamos calientes y le dejamos pasar. Él se sentó en el sofá. Nos acercamos a él y Cristina comenzó a hacerle una mamada. Al rato le quitamos los pantalones y me puse a cuatro patas en el suelo. Me la metió por el culo y eso no me gustó pero me excitó mucho. Cristina se tumbó delante mía y me puso la vagina en mi boca. Yo se la chupé. Rubén empujaba con fuerza y eso hacía que me diera más placer. Él se tumbó en el suelo y llamó a Cristina, ella se sentó encima de su polla tiesa y comenzó a saltar. Él no pudo aguantar más y se corrió.
Cuando terminamos, Rubén se fue y nosotras nos quedamos hablando de lo bien que lo habíamos pasado y que deberíamos repetirlo alguna vez más.
Ahora Rubén es el marido de mi amiga Cristina.

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