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Mi fiel amiga
Mi hermano tiene una peluquería y en ella trabajaba una peluquera que era morena, de 1,65 metros de alta y senos grandes. Yo en ese momento tenía 13 años y ya me atraían las mujeres pero nunca decía nada. Yo estudiaba en un liceo militar y cuando llegaba estaba muy cansada y tenía que entrar por la peluquería para llegar a mi casa. Siempre, cuando pasaba, la veía pero no le hablaba en ese entonces.
Un día, llegando del liceo, me senté en la peluquería esperando a mi hermano pero él había salido un momento. Ella me preguntó si estudiaba en un liceo militar -debió suponerlo por el uniforme- y yo le dije que sí. Desde ese momento empezamos a hablar y la comencé a conocer poco a poco. Como ya estaba entrando en vacaciones tenía más tiempo para estar allí. Siempre hablábamos de tonterías, de como era mi vida y la de ella, e infinidades de otras cosas.
A los 15 días ya me atraía mucho y por las noches pensaba demasiado en ella y hasta llegaba a masturbarme deseando que fuera ella. Estaba segura de ser su mejor amiga y casi todos los días me los pasaba dentro de la peluquería hablando con ella. Era mi mejor amiga y a veces hasta me sentía mal de quererla tanto.
Un día ella me dijo que había conseguido otro trabajo y que se iba a ir. Yo me puse a llorar como un bebé. - ¿Qué te pasa? ¿No sabes que seguiremos siendo amigas?" -dijo ella, abrazándome y con una voz que hizo que mi vagina se mojara y que empezara a sudar. - Pero es que no quiero que te vayas. - Pero será como siempre, yo te visitaré siempre -respondió, abrazándome fuerte pero como amiga nada más. - Tenemos que hablar -dije en ese momento. - ¿De qué? - Mejor vamos a mi cuarto.
En mi casa no había nadie. Entramos, nos sentamos en la cama casi juntas. - Dime lo que tengas que decir -dijo ella.
Yo seguía llorando y no decía nada. Entonces ella me abrazó y me preguntó de nuevo: - Dime qué te pasa, por favor. Me haces sentir como si te hiciera daño.
Entonces fue cuando le dije que la quería y que en todo ese tiempo, cuando se acercaba, me ponía muy nerviosa y me excitaba por momentos -nos llevábamos bien porque a pesar de tener 13 años era de su tamaño y un poco más gordita-. Ella me dijo que no podía ser y que me borrara eso de la mente porque yo era muy linda y no podía ser así. Fue en ese instante cuando la tomé del cuello y la besé con todas mis fuerzas. Ella no se apartó en más de cinco segundos -lo que significa que le gustó-.
- ¿Estás loca? ¿Cómo haces esto? - Te amo -le dije y, como no había nadie en casa, lo grité a continuación-. ¡Te amo!
Ella dijo que no le gustaba aquello y yo la convencí de que si no era como yo no le iba a hablar más. Ella me agarró con mucho cariño, como amiga, aceptó mi propocición y al rato me besó por compromiso. Yo la agarré más fuerte, la besé, la acosté en la cama y le empezé a quitar la ropa con mucho cuidado. La noté nerviosa y le dije que lo que iba a sentir era estupendo. Entonces se quedó callada y cerró los ojos, como ansiando lo que yo iba a hacer.
Ella estaba tendida en la cama y yo sentada. Me acerqué y comencé a besarla tiernamente en sus ojos y luego en el cuello. Ella se movía inquieta. Le quité la blusa que cargaba puesta y luego el sostén. Vi sus senos parados y tiesos, se los besé con cariño y bajé para quitarle la falda. Cuando se levantó y dijo "ahí no, por favor" yo le contesté "quédate quieta, que esto apenas comienza". Le besé su vagina llena de flujo, caliente de excitación, y ella inconscientemente me acariciaba la cara, que era el único lugar donde le podía llegar la mano.
Después se sentó y me dijo que le tocaba a ella. Parecía transformada. Me quitó la franela y yo no cargaba sostén. Me besó con ternura. Yo lanzaba gritos de excitación. Me chupó luego la vagina y seguimos haciendo el amor durante unos 15 minutos con besos y caricias.
Cuando terminamos vimos televisión y conversamos sobre cómo iba a ser nuestra relación ahora y cómo íbamos a disimular para que no se diera cuenta su novio y mi mamá. Quedamos en que todos los sabados por la noche, dado que en su casa no había nadie, nos íbamos a hacer el amor.
Un día nos encontró su novio haciendo el amor y él, impactado, salió de la casa corriendo. Yo le dije que lo llamara. Ella lo llamó pero no quiso él le contó todo a mi mamá y a todas las personas que nos conocían. Desde entonces ella y yo nos fuimos de nuestras casas y ahora llevamos una vida de lesbianas espectacular.

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