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La chica de rojo
La historia que les voy a contar transcurrió en el cumpleaños del jefe de la oficina; fui de los últimos en llegar al lugar de reunión. Las esposas de los compañeros se encontraban cuidando a sus niños o platicando entre ellas mientras que los hombres se encontraban reunidos alrededor de la secretaria del jefe y una amiga que la acompañaba. No les mentiría si les dijera que era la mujer mas sensual que habia conocido en mi vida. A pesar de que la reunión era casual, llevaba un vestido rojo muy escotado y zapatillas. Como sabia que sería dificil avanzar con ella entre tanta competencia, le pedi de favor a una amiga que la "raptara" de entre todos los compañeros para que me la presentara. Sabiendo que solo contaba con unos segundos antes de que llegaran a reclamarme, solo le dije lo mucho que me atraía y le pedí su teléfono.
Despues de lidiar con el enojo de algunos ofendidos, aproveché el momento en que esta belleza se acercó al bar y le pedi la oportunidad de darle un beso a lo que no se negó. La fiesta transcurrió y alguien sugirió que continuáramos la parranda en un bar de la localidad. Le ofrecí entonces a Yolanda el que nos adelantáramos y les esperáramos allá. Afortunadamente nadie llegó por lo que la noche fue nuestra.
Despues de bailar un rato -y ya con algunas copas ambos- comenzamos a besarnos. Al regresar a nuestro rincón y detectar que nadie observaba aproveché para bajar los tirantes de su vestido dejando escapar sus duros pechos. mientras los besaba alternadamente, fui subiendo mi mano por sus piernas hasta llegar a su rajada. Ella profería algunos quejidos mientras me enterraba las uñas en la pierna. Le pedí entonces que continuáramos en mi departamento. ¡Al llegar me dí cuenta que no tenía las llaves!. Sin importarme si algún vecino salía decidí cogérmela en las escaleras.
Le besé el cuello mientras deslizaba mi mano hasta sus pantaletas las cuales retiré con prisa. Inicié dándole un beso profundo mientras le masajeaba las nalgas. Le desabotoné de nueva cuenta el vestido el cual se deslizó hasta su cintura dejando a la vista sus firmes senos los cuales besé como desesperado. Fue entonces cuando ella se animó a masajear mi miembro sobre mi ropa. Tomé sus manos y las dirigí a mi cinturón el cual desabrochó y bajó la bragueta saliendo mi miembro totalmente erecto. Mientras subian y bajaban sus manos sobre mi verga, yo continuaba acariciando su trasero. Yolanda se sentó en la escalera quedando mi miembro a la altura de su rostro y poco a poco lo fue introduciendo en su boca. En mis experiencias sexuales he conocido mujeres que me la han mamado hasta hacerme venir haciéndome gozar como loco, mas con Yolanda lo estaba disfrutando como si fuera la primera vez que me la mamaban.
Estuve a punto de venirme en ese momento, pero quería metérsela por lo que la levanté y le dí la vuelta. Ella entendió lo que quería y se inclinó dejando a mi disposición su precioso trasero. Al ver lo rojo de su vagina y sentir en mis dedos los fluidos que su excitación provocaban, decidí posponer el momento de la penetración y me inqué para poder chuparsela. A cada avance de mi lengua ella respondía inconsciente con un gemido a la vez que se pegaba a mi cara al grado que apretaba mi nariz impidiéndome respirar. Sin más contemplaciones, dirigí mi miebro a su vagina y se la metí. A cada empujón ella respondía con valbuceos indicándome que no parara. Al ver que se encendía la luz de uno de los vecinos decidi acostarme en el piso para que la barda nos cubriera. Ella entonces se montó sobre mí cabalgándome despacio mientras yo le acariciaba los pechos para poco a poco acelerar el ritmo. Cuando ella notó que estaba a punto de venirme se retiró y rápidamente introdujo mi verga en su boca chupándomelo hasta tragarse todo mi semen.
Finalmente la llevé a su casa y fue cuando me enteré que era casada, lo que no fue impedimento para que nos siguieramos viendo hasta que cambio su lugar de residencia.

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